Estas habilidades fomentan la creatividad y la resolución de problemas, permitiendo transformar ideas en objetos tangibles y funcionales. Además, el dominio de la impresión 3D abre múltiples oportunidades en casi todos los sectores industriales como por ejemplo en la educación, la medicina, reparación y la fabricación, donde se pueden crear prototipos y productos personalizados muy rápidamente.
La programación de estas impresoras 3D, desarrolla el pensamiento lógico y crítico, indispensable en esta época.
La utilización de estos sistemas 3D y la combinación de estas habilidades, fomenta la innovación y el pensamiento interdisciplinario, preparando a las personas para los desafíos del futuro laboral.